Recortes


- ‘Es como cortarse el pelo’, me dijo. 

- ‘Pero me duele’, me quejé.

- ‘Eso es imposible. Es como cortarse el pelo. No llores’
Y me dejó sólo las raíces. El peso, que ya no era tal, de mis alas me obligaba a caminar más erguida. Era más alta, lo veía todo desde otro ángulo. Me deshice de mis sueños y comencé a ver los de los otros. Vi la injusticia, la sangre, el horror, el vacío…. Vi una sonrisa, una hormiga voladora, una pareja de amantes… 
Mis alas comenzaron a brotar de nuevo. Pero mis sueños ya no pesaban tanto. Estas alas nuevas estaban construidas con los sueños y miradas de otros y me obligaba a caminar con la cabeza alta del que se ha desprendido del peso de su propia historia. 
Entonces el hombre horrible llegó de nuevo con sus tijeras.
- ‘Es como cortarse el pelo’, me dijo. 
Y, de nuevo, empezó a dar tijeretazos. 
- ‘Corta, corta’, le dije, ‘ya verás cómo nacen más fuertes’


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