El bosque ecléctico

Dentro del bosque Ecléctico vive mucha gente. Unos son altos, otros más bajitos; unos tienen los ojos claros, otros los tienen negro azabache; unos tienen algo de mal genio, con otros da gusto conversar... En el bosque ecléctico viven todos ellos desde hace miles de años. ¿Qué preguntabas?... ¡Ah! ¡Que cómo se llevan siendo tan distintos! Pues... regular, nada más, dependiendo del día. Claro que, antes era muchísimo peor.

Hace aproximadamente mil quinientos años hubo una guerra en el bosque. “Los que tienen los ojos azules” se enfadaron muchísimo con “Los que gritan mucho”. Los primeros estaban muy unidos por eso del color de los ojos y los segundos no se llevaban mal aunque se hablaran a gritos. Eso sí, peleando eran igual de fieros y de descerebrados. Poco a poco algunos de los grupos se fueron uniendo a uno u otro bando. En concreto “Los que discuten a la mínima” y “Los que se hacen los graciosos” se aliaron contra “Los que gritan mucho”, con lo cual éstos quedaron en seria desventaja. Otros grupos se mantuvieron neutrales porque no entendían que fuera para tanto pero, poco a poco, cada uno de ellos (siempre en bloque) fue tomando partido... ¡Y se armó!
Así estuvieron un año. El bosque daba una penita... Los heridos se amontonaban unos encima de otros, las familias lloraban la pérdida de algún ser querido, la comida escaseaba (claro, tanto lucha que te lucha...). Los Neutrales estaban hasta las narices del resto de los grupos pero decidieron, en vez de luchar, reunirlos a todos. ¿Cómo lo consiguieron? ¡Muy fácil! Llamaron a un miembro de “Los que gritan mucho” y le pidieron que llamara a gritos al resto de los grupos, pidiendo una tregua en nombre de los neutrales. Costó, no os creáis, costó lo suyo pero al final atendieron a razones y se reunieron todos en la cabaña de los Neutrales.

-          A ver, ¿se puede saber que os pasa?- dijo un Neutral.
-          ¡Nos molestan mucho “Los que tienen los ojos azules”!- dijo uno gritando.
-          ¿Por qué?- repuso el Neutral.
-          ¡Porque son diferentes!
-          ¡Ah, bonita razón, sí señor! ¿Y desde cuándo os molestan?
-          Desde que un día uno nos dijo que no gritáramos tanto y se empezó a pavonear echándonos en cara que éramos unos brutos y que él tenía mejores modales... ¡sólo porque sus ojos son azules!- explicó uno de “Los que gritan mucho”.
-          Ya veo, ya. A ver... ¿Y los demás? ¿Por qué se han unido a esta lucha absurda?
-          Pues- dijo un miembro de “Los que llevan siempre chaquetas verdes”- Eh... Pues porque “Los que tienen los ojos azules” nos prometieron hablar con “Los que tienen la mejor sonrisa” para que dejaran de reírse de nuestras chaquetas si les ayudábamos.
-          ¡Hablar!-repuso el Neutral que dirigía la conversación- ¡Hablar!... decidme todos una cosa... ¿Os habéis molestado alguna vez en hablar desde que este bosque es bosque? Hemos convivido en armonía pero separados. En cuanto algún miembro de un grupo se pone a hablar con otro... ¡Zas! ¿Todo porque somos diferentes? A ver, tú... ¿por qué llevas siempre una chaqueta verde?
-          No sé... porque es más cómodo, no tienes que pensar.
-          ¿Y tú...por qué gritas?
-          Pues... No sé... nadie me enseñó nunca a hablar bajito. Me crié con los de mi grupo desde que nací.
-          ¿Lo veis, pedazo de tarugos? ¡Os odiáis porque sí! ¡Porque sois diferentes y porque sois unos incultos!- exclamó enfadado el Neutral- Mañana mismo nos reuniremos todos para hablar... ¡Tarugos! ¡eso es lo que sois!


Dicho y hecho. Al día siguiente se reunieron todos y se dieron cuenta de que, en realidad y salvo que eran diferentes unos de otros, no había una razón poderosa para andar pensando todo el día en pelearse. A partir de entonces, si alguna persona tenía algo que decirle a otra, se lo decía y punto.

¿Y qué pasó? Pues que el bosque siguió siendo un crisol de caracteres, formas de vestir, de pensar... Pero los habitantes empezaron a relacionarse entre sí y nacieron niños con chaquetas verdes y ojos azules que, a su vez, tuvieron descendencia: niños y niñas rubios, con chaquetas verdes, algo gritones, con ojos azules, que, a veces discutían a la mínima y otras se hacían los graciosos.


¡Y hasta ahora! No es que los problemas hayan desaparecido pero, al menos, ya se respetan las diferencias y las divisiones han desaparecido. Todos tienen algo de los demás, que les une a ellos y les diferencia a la vez. ¿Que si siguen peleando? Pues sí, a veces. Ya sabéis: siempre hay algún tarugo que no tiene ganas de discutir y razonar... pero ese es otro cuento.

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