"...lo dejo todo"



Tomás arrastró las zapatillas de cuadros hasta el viejo tocadiscos y con las manos temblorosas colocó el viejo vinilo que, cada tarde, le llevaba de viaje a una época de plaza de pueblo y manos agarrando la cintura de su esposa a ritmo de bolero.  La música siempre marcaba el mismo recorrido, de la cintura al pelo recogido, los ojos brillantes, y la boca… pero aquella tarde, la boca se movió y escuchó claramente la palabra: ven.

Al día siguiente las vecinas intercambiaban diagnósticos en el descansillo:
-Suele pasar. Cuando uno se muere, el otro va detrás. Tanto tiempo juntos…

 


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