Tú casi siempre huías conmigo al bar


¿Bailas?
- Sí, claro.
Cuidado no te pise...
- Yo también soy de pisar, no te preocupes.
Entonces una lenta.
- Mucho mejor...
Elige tú.
- ...pero entonces me dará verguenza mirarte a veces a los ojos; elijo yo ... Vértigo.
Puedes mirarme los pies; camarero, ¡Vértigo a la gramola! Ya suena, ¿la oyes?
- Sí.
- Bueno, y tú, ¿vienes mucho por aquí?
- Más de lo que quisiera...
Podemos bailar en la acera, yo tarareo...
- Yo silbo, si querés... Y ¿si llueve?
Siempre habrá un portal abierto; allí resuenan mejor los silbidos.
- También podemos mojarnos, a mí no me importa.
Pero aún no llueve, y estamos bailando; y me estás mirando a los ojos.
- Ya, no me había dado cuenta, pero es verdad, y ya casi va a acabar la canción.

"...brindemos que es el momento..."

Qué corto se me ha hecho...el baile. ¿Volverás?
- No lo puedo evitar. ¿Y tú? ¿volverás tú?
Es posible que no llegue a irme. Ha empezado a llover...
- Pues entonces nos quedamos, ¿no?
¿Bailas?
- Sí, claro.

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