Resistencia



La orden se escuchó, suave e imprecisa, por todos los rincones. Los soldados despertaron de sus sueños y acudieron rápidamente al lugar señalado. Ninguno sabía a ciencia cierta qué estaba sucediendo allá afuera, pero hacía mucho, muchísimo tiempo que no les recorría aquella sensación. Desde el puesto de vigilancia se podían captar algunos detalles más, relacionados sobre todo con los sonidos que llegaban del exterior y que el mismo vigía se encargaba de descifrar.
Pronto se extendió la noticia de que había otra voz más grave que se mezclaba en risa y palabras con las palabras y la risa de ella. Poco a poco todos habían adivinado cuál sería su nueva misión y esperaban, en sus puestos, la señal de alerta. Un temblor recorrió palmo a palmo el lugar y cada uno acudió a cumplir el objetivo encomendado: Formar la más firme resistencia, la fortaleza más infranqueable. Era una estrategia reservada para situaciones especiales de emergencia. Los soldados lucharon mejor que nunca, cada uno defendíendo su espacio, haciendo lo inimaginable para que no lograran pasar.
Pero a pesar de eso, se les iba de las manos y, uno por uno, empezaron a pensar que aquello era inútil, y cada vez las fuerzas eran menos y poco a poco todos se iban agotando. Así que, finalmente las ganas consiguieron pasar.
Desde el puesto de vigilancia se informó de la última escucha: "Yo también quiero volver a verte".
La batalla estaba perdida

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